El siglo XVI ha sido casi olvidado en nuestros tiempos, recordándose sólo algunos procesos o personajes fugaces que la novela histórica o Hollywood se han encargado de transformar y alejar de la realidad histórica. Así, conocemos figuras tales como Elizabeth Tudor gracias a películas como Shakespeare in love y Elizabeth: the Golden Age. O a Caterina de' Medici gracias a la novela de Alexandre Dumas, La Reine Margot.
Las novelas históricas son ejemplares increíbles para volver a otros tiempos y leer los pensamientos y cavilaciones de los personajes. El problema está cuando el autor le mete tanta mano a la historia y la acomoda como le place que el hecho histórico se vuelve una completa fábula, una leyenda, una ficción demasiado alejada de la realidad. El ejemplo perfecto de esto es el ya citado libro de Dumas, pues en él se muestra a una frívola Caterina de' Medici conspirando contra sus propios hijos, tan despiadada que podía matarlos incluso si con ello podía conservar el poder (o entregárselo a su hijo predilecto, Henri).
¿El resultado de lo anterior? Una visión desfavorable sobre la reina regente desde 1559 hasta 1589. Es cierto que había quienes la odiaban en su época por ser extranjera y descendiente de banqueros, pero la obra de Dumas y el paso del tiempo le imprimieron un papel diabólico e incluso místico a la madre de la reina Margot, hasta tal punto de considerársele una bruja o una ruina para Francia.
Finalmente, sólo cuando se abre un libro de historia francesa del siglo XVI nos damos cuenta de las contribuciones y esfuerzos que la Médici llevó a cabo para impedir la secesión del reino o la invasión de fuerzas extranjeras y es ahí cuando toda esta literatura, que puede ser incluso grosera, es puesta en tela de juicio. Lástima que el grueso de la población prefiere ver películas o literatura chatarra en lugar de leer Historia (sí, con mayúscula para no despreciar a Ferrater Mora).
Las novelas históricas son ejemplares increíbles para volver a otros tiempos y leer los pensamientos y cavilaciones de los personajes. El problema está cuando el autor le mete tanta mano a la historia y la acomoda como le place que el hecho histórico se vuelve una completa fábula, una leyenda, una ficción demasiado alejada de la realidad. El ejemplo perfecto de esto es el ya citado libro de Dumas, pues en él se muestra a una frívola Caterina de' Medici conspirando contra sus propios hijos, tan despiadada que podía matarlos incluso si con ello podía conservar el poder (o entregárselo a su hijo predilecto, Henri).
¿El resultado de lo anterior? Una visión desfavorable sobre la reina regente desde 1559 hasta 1589. Es cierto que había quienes la odiaban en su época por ser extranjera y descendiente de banqueros, pero la obra de Dumas y el paso del tiempo le imprimieron un papel diabólico e incluso místico a la madre de la reina Margot, hasta tal punto de considerársele una bruja o una ruina para Francia.
Finalmente, sólo cuando se abre un libro de historia francesa del siglo XVI nos damos cuenta de las contribuciones y esfuerzos que la Médici llevó a cabo para impedir la secesión del reino o la invasión de fuerzas extranjeras y es ahí cuando toda esta literatura, que puede ser incluso grosera, es puesta en tela de juicio. Lástima que el grueso de la población prefiere ver películas o literatura chatarra en lugar de leer Historia (sí, con mayúscula para no despreciar a Ferrater Mora).
¡Hola Arturo!
ResponderEliminarMe encantaron tus entradas, sobre todo la de Sor Juana Inés de la Cruz. Creo que en cierta forma está relacionada a esta última entrada en donde dices que "el autor le mete tanta mano a la historia" y eso es muy cierto.
Dos cosas:
1. Sobre la entrada anterior, te recuerdo que cuando cites (aunque sea una imagen) debes de poner todos los datos que facultad pide y no sólo el link de donde obtuviste la imagen.
2. Gracias por cambiar el fondo de tu blog, el anterior dificultaba mucho la lectura, con el que tienes ahora está mucho mejor.
Bonito inicio de semana. :D