viernes, 30 de mayo de 2014

La arquitectura es poder

El desarrollo de la ciudad de México se puede dividir en cuatro periodos: el primero que abarca desde su fundación (siglo XIV) y hasta el inicio de la conquista; la segunda que abarca desde el siglo XVI y hasta la mitad del siglo XIX; la tercera, la del México independiente y la cuarta, desde inicios del siglo XX a la fecha. Quizá podríamos añadir un quinto periodo cuando deja de ser sólo ciudad  y se convierte en megaciudad, la tercera más poblada del planeta.

Lo cierto es que el trazo de la incipiente y aún humeante ciudad refundada por Hernán Cortés era similar al de la ciudad mexica, lo anterior se debía a dos motivos: el primero tiene que ver con el hecho de que no había ni suficientes hombres ni suficientes recursos para construir una nueva ciudad de la noche a la mañana por lo que varias calzadas se conservaron (incluso hasta nuestros días); el segundo es más bien simbólico o político, pues qué mensaje tan claro se daba al construir sobre las tierras conquistadas utilizando las piedras de los palacios de los vencidos o edificando nuevos edificios sobre las ruinas de los mismos. 

¿Quién dijo que la arquitectura no es poder? el poder se ejerce también a través de la arquitectura y la planeación urbana. En la segunda etapa del desarrollo de la ciudad de México queda manifestado: Carlos I de España (y V del Sacro Imperio Romano Germánico) publicó a mediados del siglo XVI una cédula real donde se daban instrucciones de cómo debían construirse las ciudades españolas en el Nuevo Mundo.  Eso explica las similitudes de los centros históricos de las ciudades coloniales no sólo de México sino también de otros países latinoamericanos. Así, una cuadrícula se convertía en la plaza central flanqueada por la catedral de un lado, Palacio al lado, así como edificios administrativos y comerciales. Pero lo más importante es el hecho de que la ciudad virreinal fue construida, como se ha dicho numerosas veces, por y para los españoles, mientras los indígenas eran mandados a vivir a las afueras de la otrora su ciudad.

La situación actual de desigualdad existente en la ahora megaciudad de México podría ser entonces resultado de la ciudad colonial que no era inclusiva, sino que aislaba a los indígenas. De tal suerte que la marginación es una constante histórica lo que demuestra que ha habido crecimiento urbano mas no desarrollo.

domingo, 25 de mayo de 2014

Ecumenópolis

En algunas películas o libros de ciencia ficción se muestra a un mundo contaminado, deplorable, donde ya no hay recursos naturales ni áreas verdes, sino sólo ciudad, mancha urbana, selva de asfalto gris.¿Cómo se podría abastecer una ciudad que conoce sólo los límites del planeta Tierra y aquellas zonas donde por algunas cuestiones el hombre no puede poner sus grúas para construir sus edificios? si se piensa en una ciudad con tales dimensiones, se entiende que los recursos que necesita para abastecerse deben ser hallados fuera del planeta.

Ya a mediados del siglo XX Constantinos Doxiadis lo declaraba: para 2100 habremos llegado a una ciudad tan grande que tendrá el tamaño de la Tierra, excepto por unas cuantas áreas verdes muy pequeñas. A esa ciudad él le llamo ecumenópolis, es decir, la ciudad mundial. Si actualmente más del 50% de la población mundial ya vive en ciudades, ¿qué pasará en 2050? ¿el pronóstico de Doxiadis se adelantará 50 años?

Pero lo más importante de todo es: ¿cómo gobernar una ciudad de tales dimensiones? ¿dónde quedarían las naciones, las fronteras, los Estados nacionales y las identidades nacionales? se necesitará una mirada metodológica nueva para entender esos fenómenos, sin lugar a dudas. La ekística y el cosmopolitismo intentan hacer lo propio. 

viernes, 23 de mayo de 2014

Torbellino

Suspirando, con la esperanza de por fin llegar a un nuevo lugar, con los ojos mirando fijamente a la nada y el corazón palpitando tan violentamente como si amenazara con salirse del cuerpo. No puedo contener mi excitada respiración y mi mente se convierte en un torbellino que todo lo absorbe y que sólo confunde más mis emociones y sentimientos.

Barco a la deriva, dirigiéndose hacia un lugar incierto. Las velas extendidas y los hombres en cubierta intentando contener nuestro pesado paso sobre aguas tumultuosas. Desconocemos tanto de la superficie, pero tanto más de las profundidades. ¿Hacia dónde llegaremos próximamente? A la nada, que todo lo contiene, o quizá seguiremos en la incertiumbre. 

Como un torbellino a través del espejo, un reflejo que desearía eliminar, machacar, desaparecer, hundir... un reflejo vergonzoso de una realidad funesta, que convertida en bola de nieve, todo lo recoge en su seno para vomitarlo a conveniencia. 


domingo, 18 de mayo de 2014

Refugio

Qué reveladores han sido estos meses. En este semestre me di cuenta de tantas cosas que antes ni siquiera me habría preguntado. Zozobra es saber que esas revelaciones no han sido del todo felices, ¿quién dijo que la realidad es alegría? La realidad es tirana y taimada.

En estos meses supe quiénes eran mis amigos, o más bien, quiénes simplemente no lo eran. Desgraciadamente me di cuenta que tengo menos amistades de las que yo pensaba y doloroso es saber que son muy pocos esos verdaderos amigos, mejores amigos, como se les quiera llamar. Qué tristeza que hasta estas alturas me he dado cuenta de ello por el hecho de que confié en gente que nunca confió en mí.

Ahora sé que el amor no todo lo puede, ahora mismo siento como si me hubieran arrancado una uña del dedo, donde mis sentimientos hechos jirones están. La casa se ha quedado a oscuras, debo continuar para buscar otra luz, que será mi refugio. 

viernes, 16 de mayo de 2014

Tres veces dos y siete o de gamma a épsilon

Tres, parece que su profecía se ha cumplido. Tres: pasado, presente y futuro; nacimiento, crecimiento y muerte; construye, destruye y reconstruye... parece que hemos gastado el tres. Siempre se ha dicho que es el número más equilibrado, por ello no entiendo el desorden que he ha dejado en mi vida, ni sé qué decisiones tomar ahora.

El tres, protagonista de tiempos clásicos: tres eran las moiras Cloto, Láquesis, y Átropos, hilando el destino de los dioses y los humanos, siempre un triángulo virtuoso que equilibraba el todo. Pero también tres eran las grayas que, naciendo ya viejas, dividían la última etapa de la vida. Y no sólo ellas: tres eran las cárites Aglaya, Eufrósine y Talía. Tres en el universo, tres generaciones de dioses. Siempre tres, tres y tres.

Pero ninguna de esas triadas me ha visitado (quizá sólo las grayas). De entre las moiras, Cloto me vio con ternura al hilar mi vida mientras que Láquesis permanece en silencio con su mirada socarrona. Al menos Átropos no ha decidido cortar mi hilo... Tampoco las cárites han venido a mi encuentro sin belleza, júbilo ni nada floreciendo. 

 Al final, el dos que nos representa, también representa la lucha entre bueno y malo; alegría y tristeza; olvido y recuerdo; sol y luna; negro y blanco y cualquier otra dicotomía. Mientras que el siete, el número más poderoso de todos, debería multiplicar las virtudes y desazonas del dos. Los números no mienten. Ese dos más siete del 27 finalmente es tres veces tres: tres hilanderas que han decidido nuestros destinos más tres desgracias que se presentan en nuestro ocaso más tres diosas de los encantos que nos han dado la espalda.  

Aún hay algo que me alivia: el cinco que resulta de las sumas de nuestros números: el cinco mío y el nueve suyo. Sólo debo entender el significado de la libertad que nos da ese número, una libertad unidos.

domingo, 11 de mayo de 2014

Desde Amecameca le lloro

Ya la patrona había decidido lo que pasaría con Clotilde, quien no quería ni pensar en ello. La joven negra iría a servir a la hija de la señora de la casa al convento, además de acompañar a la sobrina de ésta en su viaje para convertirse en novicia. Pobre joven, lo suyo no era la meditación ni el rezo y no quería entregar su vida a un matrimonio virginal con Dios, pero su opinión al final no importaba.

Melancólica, miraba hacia las faldas de las montañas, recargada sobre su madre, quien la abrazaba fuertemente. Ambas, casi esclavas, no podían hacer mucho para cambiar la suerte de la muchacha. Suspiraban mientras daban sorbos de vez en vez al chocolate caliente que apenas las reconfortaba  del frío que hacía en Amecameca. Todos los demás habitantes de la cabañita, que el señor Ramírez les había construido a sus trabajadores, estaban melancólicos ante la inminente partida de Clotilde a la ciudad. 

El día finalmente llegó. Clotilde se despidió de su madre y sus hermanos. Lloraron y se abrazaron hasta que debió subir a la diligencia conducida por un hombre poco paciente. Hasta doña Mariana, la sobrina de su patrona, se compadecía de ella, le daba palmaditas en la mano y le repetía que todo estaría bien, que sería buena con ella, que se divertirían en la ciudad y que incluso cuando se casara, se la llevaría consigo. Pero eso no le preocupaba a la joven que no dejaba de llorar. Clotilde sabía que seguramente no volvería a ver a su madre, extrañaría sus cálidos abrazos, las veces que la consolaba, que le cantaba canciones de tierras muy lejanas y fuera de Nueva España, los frijoles refritos que le cocinaba, ese manjar negro despreciado por los españoles... pero también tenía miedo de la ciudad. Le habían contado que allá no había muchos negros y que los indios que servían a los blancos  a veces les daba tanta curiosidad la piel negra que los mataban y destazaban para ver si por dentro también eran de ese color... 

Clotilde intentó alejar todos esos malos pensamientos.  Se dijo a sí misma que debía ser fuerte, pues ella había venido a este mundo a trabajar. Eso siempre se lo habían dicho desde pequeña. Pero cómo deseaba volver a ser una niña para escuchar las historias que su mamá le contaba antes de irse a dormir, quedarse dormida en sus cálidos y curtidos brazos, verla cocinar para los patrones, que siempre las trataron bien, e incluso jugar con las nietas del señor Ramírez, mientras su madre reía y las observaba. Clotilde no sabía que desde la hacienda, su madre también lloraba por su inminente despedida, recordando el día que la parió, la primera vez que la tuvo entre sus brazos. Desde ese momento siempre supo que en algún momento se tendrían que separar, según los designios de sus patrones.  


viernes, 9 de mayo de 2014

Destino

No vale la pena hacerse ilusiones y pretender que todo está bien cuando el destino ya ha decidido lo que sucederá. A final de cuentas sólo existe lo inevitable y es torpe aquél que intenta contenerlo, quien lo intenta se termina frustrando y termina aceptando a regañadientes el designio indiscutido. Pocos se dan cuenta de ello y por eso hay tanta zozobra en este mundo.

A veces pareciera que la vida nos juega una mala treta y la gente llega a lugares comunes para disminuir su malogrado gusto. Se dice que las cosas malas vienen antes que las buenas y que si todo fuera bueno, entonces no lo disfrutaríamos porque eso sería perenne, inmutable, y que incluso se tornaría aburrido. La verdad es que hay gente a la que simplemente no le brilla la existencia, pues es el destino que ya tiene fijos los papeles que se deben desempeñar en la gran obra de teatro que es la realidad. Pero no quiero decir que esa gente gris es insignificante o que está condenada a sufrir, sino sólo declarar que su papel en la vida no es el de protagonizar las cosas, sino sólo ser testigo de ellas, aunque claramente, sí ser protagonistas de sus propias existencias, las cuales, reitero, no dejan de estar ya planeadas por el sabio destino. 

domingo, 4 de mayo de 2014

Romanticismo

El arte, en su origen y significado griego, era sinónimo de tecnología. La visión del arte en la Grecia Clásica dista mucho de la visión actual; mientras que en nuestros días, las artes se dividen y su estudio y práctica se especializan, , en la Antigüedad (griega), una representación incluía diferentes elementos conjugados a la vez, como música, oratoria, actuación, danza, pintura... Pero las artes también han jugado un papel más allá de lo estético a lo largo de la historia de los seres humanos.

¿Qué se expresaba en el arte? hay quienes dicen que el arte expresa los sentimientos estrujados del artista, mientras que otros lo conciben como el resultado de una crítica al régimen existente, o bien, una mera manifestación de apoyo a éste que los auspiciaba. Los lienzos y trazos que Leonardo Da Vinci heredó al mundo no los hubiera podido dibujar sin la ayuda de los Médicis o de Francisco de Valois, mientras que los murales de Diego Rivera en pro del comunismo y amistoso con las ideas socialistas eran duramente criticados por el mundo capitalista. 

Ahora bien, el movimiento romántico que se desarrolló a finales del siglo XVIII y hasta la primera mitad del siglo XIX es la respuesta a un mundo transmutado que dejaba desconcertados a los hombres y mujeres que se atiborraban de tantos cambios, no logrando entender la nueva realidad que se les venía encima. El romanticismo aparece como una crítica a la racionalidad demasiado petulante de la Ilustración; los románticos no creían en el progreso que tanto vanagloriaba la segunda revolución industrial y la escuela económica liberal (de la mano invisible de Smith y todo eso). Es más, estos artistas consideraban que otros tiempos siempre fueron mejores, por lo que idealizaban al Medioevo, con todas esas leyendas de castillos, caballerizas, doncellas y amor cortés, por ejemplo.

Tuvo mucho eco el movimiento romántico en diferentes artes, sobre todo la música, las letras y la pintura, a pesar de que los sentimientos que se plasmaban pocas veces eran alegres. De hecho, si analizamos una lista de los artistas de este movimiento, encontraremos que la mayoría vivía en la pobreza (sobre todo escritores, tristemente), muchos de ellos morían prematuramente (la causa principal, el suicidio), o mataban a sus personajes en sus obras. Incluso  algunas mujeres participaron de este movimiento como Mary Shelley, Amandine Aurore Lucile Dupin (que escribía bajo el seudónimo de George Sand), Ann Radcliffe o Rosalía de Castro. Lo cual es curioso puesto que los románticos veían a la mujer como un ser sobrenatural, muchas veces representada como un espíritu o como algo incansable. También es curioso porque, como ya dije arriba, se idealizaba al Medioevo, periodo donde la mujer tenía aún menos derechos que en el siglo XIX (lo cual es decir ya mucho, pues las románticas muchas veces tenían que escribir con seudónimos para poder publicar). 

¡Qué visión tan caótica y con tan poca fe tenían los románticos sobre el porvenir! Un siglo con tantos cambios como el XIX evidentemente debió perturbar y enloquecer a la gente que no podía entender al mundo después de la independencia de las Trece Colonias (1776) o de la primera revolución francesa (1789), de la inestabilidad francesa, las independencias latinoamericanas, o la aparición de los primeros nacionalismos, así como la famosa Primavera Europea de los años treinta del XIX. Lo cierto es que su visión tan torcida de la realidad,  que ya no representaba la actualidad, llevó a que apareciera el realismo como respuesta a mediados de ese mismo siglo. 

jueves, 1 de mayo de 2014

De la Marca Hispánica

El antecedente principal de la actual Cataluña es la Marca Hispánica, que representaba los límites del Imperio Carolingio. Por un largo tiempo, Cataluña permaneció independiente de Castilla e incluso de Aragón, hasta que en 1150, Petronila de Aragón y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, contrajeron nupcias, por lo que Cataluña pasó a ser parte del reino de Aragón. Sin embargo, no sería hasta tres siglos después cuando la suerte de ésta se uniría, como hasta la fecha, con el reino de Castilla.

En el siglo XV, podemos hablar de una situación bastante inestable en lo que hoy es España. La inestabilidad era tal que cuando Isabel de Castilla se casó con Fernando de Aragón, en 1469, lo hicieron en secreto, pues había algunos nobles que no deseaban la unión de las dos coronas. Sin embargo, en esa época no podemos hablar de una España completamente unificada puesto que a nivel de la alta política, a Isabel nunca se le olvidó que la reina de Castilla era ella, mientras que a nivel estatal, no hubo una integración total de las instituciones aragonesas y castellanas: Aragón tenía su propia corte simplemente y todas las conquistas del Nuevo Mundo o la expulsión de los musulmanes de Granada en 1492 no se hicieron en nombre de España, se hicieron en nombre de Castilla. 

Durante el reinado de los Reyes Católicos, Cataluña gozó de cierta libertad. Como ya dije, Aragón mantenía sus instituciones y sus formas. Sin embargo, esta tranquilidad llegó a su fin cuando la dinastía de los Trastámara cedió su lugar a la casa de Austria en función del matrimonio de Felipe el Hermoso (¿de dónde? no sé) y Juana de Castilla (mejor conocida como Juana la loca).  Pero hay una situación bastante cómica durante este periodo: Felipe tenía fama de cornudo y Juana era lo que hoy llamaríamos una novia psicópata, que mendigaba el amor del esposo, le armaba escenas de celos en las recepciones de diferentes nobles y se enfurruñaba cada que su amado echaba una cana al aire. La situación dejó de ser graciosa y se volvió perturbadora cuando Felipe murióen 1506. Juana no dejó que enterraran a su marido, lo paseó por toda Iberia y de vez en cuando abría el sarcófago para besar los labios del amado, esperando revivirlo con un beso de amor. Pero a pesar de todos los ungüentos y fragancias, el cadáver del rey ya apestaba. Lo peor de todo fue que Juana pasó el resto de sus días encerrada en Tordesillas, con el sarcófago, viviendo como una indigente, en una casa donde todos los sirvientes eran hombres pues no quería que ninguna mujer estuviera cerca de su Felipe...

Finalmente, cuando Fernando muere, el trono de Castilla y Aragón (además de los principados alemanes, posesiones en el Nuevo Mundo, etcétera), fueron heredados a Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, hijo de Felipe y de Juana. Fue ahí cuando la dinastía Habsburgo comenzó realmente a gobernar España. Para Cataluña significó el inicio de una recurrente hostilidad desde Castilla para forzarla a dejar atrás sus costumbres y aceptar las castellanas.