jueves, 1 de mayo de 2014

De la Marca Hispánica

El antecedente principal de la actual Cataluña es la Marca Hispánica, que representaba los límites del Imperio Carolingio. Por un largo tiempo, Cataluña permaneció independiente de Castilla e incluso de Aragón, hasta que en 1150, Petronila de Aragón y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, contrajeron nupcias, por lo que Cataluña pasó a ser parte del reino de Aragón. Sin embargo, no sería hasta tres siglos después cuando la suerte de ésta se uniría, como hasta la fecha, con el reino de Castilla.

En el siglo XV, podemos hablar de una situación bastante inestable en lo que hoy es España. La inestabilidad era tal que cuando Isabel de Castilla se casó con Fernando de Aragón, en 1469, lo hicieron en secreto, pues había algunos nobles que no deseaban la unión de las dos coronas. Sin embargo, en esa época no podemos hablar de una España completamente unificada puesto que a nivel de la alta política, a Isabel nunca se le olvidó que la reina de Castilla era ella, mientras que a nivel estatal, no hubo una integración total de las instituciones aragonesas y castellanas: Aragón tenía su propia corte simplemente y todas las conquistas del Nuevo Mundo o la expulsión de los musulmanes de Granada en 1492 no se hicieron en nombre de España, se hicieron en nombre de Castilla. 

Durante el reinado de los Reyes Católicos, Cataluña gozó de cierta libertad. Como ya dije, Aragón mantenía sus instituciones y sus formas. Sin embargo, esta tranquilidad llegó a su fin cuando la dinastía de los Trastámara cedió su lugar a la casa de Austria en función del matrimonio de Felipe el Hermoso (¿de dónde? no sé) y Juana de Castilla (mejor conocida como Juana la loca).  Pero hay una situación bastante cómica durante este periodo: Felipe tenía fama de cornudo y Juana era lo que hoy llamaríamos una novia psicópata, que mendigaba el amor del esposo, le armaba escenas de celos en las recepciones de diferentes nobles y se enfurruñaba cada que su amado echaba una cana al aire. La situación dejó de ser graciosa y se volvió perturbadora cuando Felipe murióen 1506. Juana no dejó que enterraran a su marido, lo paseó por toda Iberia y de vez en cuando abría el sarcófago para besar los labios del amado, esperando revivirlo con un beso de amor. Pero a pesar de todos los ungüentos y fragancias, el cadáver del rey ya apestaba. Lo peor de todo fue que Juana pasó el resto de sus días encerrada en Tordesillas, con el sarcófago, viviendo como una indigente, en una casa donde todos los sirvientes eran hombres pues no quería que ninguna mujer estuviera cerca de su Felipe...

Finalmente, cuando Fernando muere, el trono de Castilla y Aragón (además de los principados alemanes, posesiones en el Nuevo Mundo, etcétera), fueron heredados a Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, hijo de Felipe y de Juana. Fue ahí cuando la dinastía Habsburgo comenzó realmente a gobernar España. Para Cataluña significó el inicio de una recurrente hostilidad desde Castilla para forzarla a dejar atrás sus costumbres y aceptar las castellanas. 

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