domingo, 30 de marzo de 2014

Yo pienso, tú piensas

Callada, suspirando, mirando hacia la calle, sentada en el alféizar de la ventana con tantos pensamientos en mi interior que en realidad no prestaba atención a la gente o los carros que pasaban por la avenida. Lancé otro suspiro mientras una lágrima se resbalaba por mi rostro hasta caer en mi mano. ¿Por qué estaba llorando? yo misma parecía sorprendida, sobre todo porque ya muchas veces me había repetido a mí misma que no me preocuparía más por él... por esa maldita frialdad que a veces mostraba hacia mí.

La verdad es que me sentía frustrada, pues durante todo el día le pregunté qué era lo que le molestaba. Él había respondido que nada, que todo estaba bien, pero al final no pude evitar que mi mente divagara, se desatara y me mostrara pensamientos tan funestos que sólo lograron deprimirme más.  Así, mientras él dormía yo seguía hecha un ovillo mirando por la ventana en una noche insomne mientras él dormía tranquilamente. ¿Qué había hecho mal?, ¿se había aburrido ya de mí?, ¿estaría saliendo con alguien? de seguro con esa amiguita suya... con sólo recordar su nombre y su asquerosa cara se me revuelve el estómago. Al final, seguí tan absorta en mis pensamientos que no me di cuenta que esa noche él no estaba roncando, como de costumbre. 

Vaya, jamás pensé que se pondría tan difícil esto... no sé qué debo escribir, la Doctora me ha dicho que los avances que le entregué están mal. Jamás pensé que venir a estudiar el doctorado aquí sería tan difícil ¿y si me quitan la beca? ¡No! ¡No debo pensar eso! Más bien debo pensar un nuevo tema para mi investigación, algo más fácil o quizás algo ya muy estudiado para encontrar más información, aunque eso sería demasiado fácil y seguramente me lo regresarían... debo pensar en algo, algo mejor... toda esta semana me la pasaré en la biblioteca, espero que no se sienta mal quedándose aquí sola, pero debo esforzarme más no nada más por mí sino también por ella... Hoy estuvo muy rara, quién sabe por qué.


viernes, 28 de marzo de 2014

Los espeluznantes Iluminados japoneses

Debo confesarlo: soy un fanático de la cultura japonesa y del animé.  Por lo anterior, en los últimos meses me dediqué a ver InuYasha, un animé creado por Rumiko Takahashi (la mangaka que también creó Ranma 1/2). La trama de dicho animé es bastante compleja  y larga (son 191 capítulos más cuatro películas), pero lo que más me agradó fue el rescate de la mitología japonesa ejemplificada en el siglo XV cuando Japón aún no estaba unificado. Un personaje  incidental en InuYasha, el Santo Hakushin, llamó mucho mi atención pues era un monje (budista) que había sacrificado su vida para salvar a su pueblo. Su cuerpo momificado fue colocado en un templo en el Monte de las Ánimas, desde donde protegía a su gente. Investigando un poco más, me di cuenta que esa momia santa estaba basada en momias reales. De eso hablaré en esta entrada.

La cultura japonesa, que a veces nos puede parecer demasiado excéntrica o simplemente extraña, al final no termina de sorprendernos. El caso de los Sokushinbutsu, o Budas japoneses, no es la excepción. Pero es aún más interesante debido a que los japoneses siguieron un budismo muy diferente al de otros pueblos asiáticos. Ellos llegaron más allá: Sokushinbutsu significaría algo así como "convertirse en buda en vida". Leído el nombre suena como algo alentador, algo que quizá varios desearían. Sin embargo, es el proceso para convertirse en buda lo que vuelve escalofriantes a los Sokushinbutsu.

Los monjes budistas que deseaban convertirse en budas, debían pasar un proceso bastante largo que tenía como fin último, hay que decirlo, llevarlos a la muerte. La primera etapa del proceso consistía en una dieta para eliminar la masa corporal; al final del proceso el monje estaba, literalmente, en los huesos. En la segunda etapa se consumía un té venenoso cuyo propósito era hacer tóxica la piel para que los gusanos no pudieran comérsela. El tercer momento es el más inquietante pues el monje era  enterrado en vida con sólo una campana y un tubo de bambú para que pudiera respirar. Durante su estancia en la tumba sólo podía rezar y tocar una vez al día la campana para indicar que seguía vivo. Cuando la campana dejaba de oírse,  los otros monjes esperaban mil días, luego de los cuales, abrían la tumba; si la momificación había funcionado, entonces se obtenía un buda que gustosamente se colocaba en el templo. En la actualidad sobreviven unos 19 a pesar de que Japón prohibió esa práctica desde hace muchos años. 

Dejo unas fotos de los monjes.

Fuentes: S/a, "Sokushinbutsu: el proceso de automomificación de los antiguos monjes budistas", [en línea] Dirección URL: http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2010/10/06/sokushinbutsu-el-proceso-de-auto-momificacion-de-los-antiguos-monjes-budistas/ [consulta: 28 de marzo de 2014].

domingo, 23 de marzo de 2014

Divagando sobre megaciudades

La globalización ha hecho que la gente pueda establecer contacto sin importar la distancia en la que se encuentren; la mundialización ha traído como consecuencia una cultura que pretende ser homogénea, que engulle, asimila o transforma otras, de tal suerte que los habitantes de las ciudades más globalizadas se vuelven más semejantes entre ellos que entre sus compatriotas de ciudades más pequeñas o de zonas rurales. La paradoja de la cultura global es ésa, ya que no incluye a todos ni termina de homogeinizar los valores, prácticas, idiosincrasias, sino que sólo lo hace en los más grandes centros urbanos, los nodos de la economía global, dejando atrás las zonas menos desarrolladas o las áreas rurales.

A su vez, el hecho de que cada vez más gente desee vivir en las ciudades, con la idea de encontrar mejores y más oportunidades para beneficiar su calidad de vida, es resultado de una economía capitalista, o de una práctica derivada de la Modernidad o la Ilustración. Grandes centros urbanos siempre han existido, como la Atenas de Grecia antigua, pero es debido a la globalización y la interconexión del mundo que se ha desarrollado desde hace un siglo, por lo que han aparecido ciudades tan pobladas, tan importantes para sus respectivos países y sus respectivas regiones, que no pueden ser ignoradas en la política internacional contemporánea. 

viernes, 21 de marzo de 2014

Ciudades

Deambulaba entre las calles de la ciudad tan absorto en mis pensamientos que no me di cuenta ni adónde iba ni en qué momento terminé perdido. Justo estaba pensando en la inmensidad de las ciudades y la impresionante cantidad de gente que vivía en ellas. Para mí era frustrante saber que no terminaría por conocer toda la ciudad en la que vivo, puesto que eso significaba que tampoco podría conocer todo mi país, cada rincón, cada persona, cada calle… por ende también me sería imposible conocer todo el mundo.

Las ciudades aparecían ante mí como lugares extraños, demasiado complicados para entenderlos del todo. Un día me propuse llegar a las fronteras de la ciudad pero caminé demasiado y no me acerqué siquiera. En lo que descansaba  y respiraba para disminuir el cansancio, la ciudad seguía creciendo, las calles, pavimentadas o no, se multiplicaban a la par de los edificios, algunos lujosos condominios con lujosos departamentos diseñados seguramente por arquitectos experimentados o de renombre, mientras otras construcciones se alzaban en obra negra, inconclusa donde los marginados se iban a vivir.

Estamos en un mundo lleno de ciudades, estamos en una ciudad que no tiene fin. Una ciudad se vuelve un mosaico y un universo pues engloba demasiadas culturas, identidades, nacionalidades (en el caso de las ciudades cosmopolita), que de pronto uno se siente extasiado, por no decir confundido. Cuán feliz sería si pudiese conocer todos los mosaicos.

domingo, 16 de marzo de 2014

Algo más sobre el siglo XVI

En la mayoría de mis entradas anteriores, he hablado de personajes del siglo XVI y de algunos elementos que fueron significativos durante este periodo. En esta entrada deseo hablar de algunos acontecimientos importantes  que definieron a Europa en los años siguientes y que incluso hoy en día son importantes para entender a la región.

El siglo XVI se puede estudiar desde muchas perspectivas: los elementos políticos como las herencias y la configuración de imperios, o las pugnas entre reinos para aumentar sus fronteras; económicos como es el sistema-mundo o economía-mundo (propuestos por F. Braudel o I. Wallerstein), así como los flujos comerciales entre los diferentes reinos, o el mercantilismo; sociales, como la aparición del protestantismo o las migraciones a otros centros urbanos o hacia el Nuevo Mundo. Como internacionalista se deben tomar  en cuenta todos  los elementos descritos anteriormente para poder hacer un análisis integral, esto a pesar de que no existían relaciones internacionales sino relaciones interreinales.

Ahora bien, el análisis puede hacerse también desde una perspectiva meramente histórica o cronológica, pero esto no permite entender la profundidad y complejidad de los fenómenos desarrollados durante este periodo. Sin embargo, para efectos de esta escueta entrada, sólo deseo nombrar brevemente unos cinco procesos (políticos, económicos o sociales) que fueron cruciales durante este periodo.

El primero de ellos, es la expulsión de judíos de Castilla y Aragón en 1492. Si bien, este hecho aconteció en el siglo XV, la Corona española enfrentó graves problemas en las décadas siguientes (sobre todo durante el reinado de Felipe II) pues dicha expulsión significó la partida de capitales y también una fuga forzada de cerebros. Aunque también reforzó el catolicismo en el país.

El segundo elemento responde no a un proceso sino a una serie de procesos donde intervienen los reyes de una primera generación. Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico, Henry VIII de Inglaterra y Gales y François I de Francia fueron los protagonistas del siglo XVI. Enfrentaron guerras entre ellos, Carlos se atrevió a saquear Roma e incluso a capturar al francés tras la derrota de Pavía, y tanto Henry como François, quienes eran una especie de iconos sexuales de la época, se dieron a conocer en toda la Cristiandad por sus supuestos dotes sexuales, su lascivia e incluso rumores de sífilis (enfermedad que en Francia era llamada el mal inglés y en Inglaterra y España, el mal francés).

El tercer elemento, a mi parecer el más importante de este periodo, corresponde a la proclamación de la Reforma de Martin Luther en 1517. Después de ese año, Europa no volvió a ser la misma ¿por qué? porque la fe cristiana era el elemento de unión e identidad. Es más, durante la Edad Media, la región no se llamaba Europa sino sólo La Cristiandad. En el siglo XVI ¿cómo podría existir una Cristiandad cuando había principados protestantes que desconocían al Papa y que además se atrevían a criticarlo o a desafiarlo?

Un cuarto elemento que debe ser nombrado, y que tiene una estrecha relación con el anterior, es el rompimiento de Inglaterra con Roma en 1534. Inglaterra no volvería a ser la misma tras esta decisión de Henry VIII. Desde esa época hasta su muerte en 1547 se vivió una inestabilidad política y social que no se había visto con su padre, Henry VII, ni en los años anteriores a la ruptura con Roma. Cuando Henry murió, el descontento social y los ataques (no necesariamente bélicos) desde el continente marcaron los gobiernos de los siguientes reyes Tudor: Edward, Mary (incluso cuando ella se volvió a Roma entre 1553-1558) y Elizabeth (incluso cuando su reinado ha sido uno de los más largos en la historia de Inglaterra, también se vio afectada por las guerras contra España, el descontento de protestantes puritanos o de cristianos recelosos).

El último elemento que deseo rescatar en esta entrada es el hundimiento de la Armada Invencible en 1588, lo que significó la derrota de los españoles frente a los ingleses. Si bien, usualmente sólo se hace referencia a esa armada, lo cierto es que Felipe II decidió mandar otras tres armadas en los años siguientes, mientras que Elizabeth I hizo lo propio, como el envío de la Contraarmada a Lisboa en 1589, cuyo resultado también fue considerado una derrota. Esto es importante pues evidencia el ocaso del Imperio Español, el cual estaba cerca de la bancarrota hacia la década de 1580. Si bien, dicho imperio finalmente se desmembraría en 1713 por el tratado de Utrecht, lo cierto es que desde finales del siglo XVI debió soportar problemas económicos severos. Algo similar pasó con los ingleses, pues su economía estaba bastante resentida, uno de los factores que llevaron a la Revolución Inglesa del siglo siguiente contra los sucesores de Elizabeth Tudor, los escoceses Stuart.

En entradas siguientes escribiré con mayor detalle eventos de este siglo, pues es una etapa que no ha sido ya del interés de internacionalistas, historiadores y otros estudiantes, a pesar de ser de crucial importancia para entender Europa.



viernes, 14 de marzo de 2014

Ciclos

El tiempo lo cambia todo. Patético aquél que piensa que todo es eterno, inmutable, algo dado. Y más patético quien desea retener el tiempo, capturarlo como en una fotografía, no dejar pasar nada. Qué patético soy. No importa lo que haga, el rostro que me devuelve la mirada en el espejo cada vez está más envejecido; su cabello con menos brillo, sus ojos con un vacío inquietante, como perdidos, como divagando, quizá porque se encuentra en otro lugar, quizá porque piensa que logró capturar el tiempo. No soporto ver mis arrugas.

¿Cuántas personas pasan a nuestro alrededor durante nuestras vidas? ¿cuántas verdaderamente se quedan? Es una pena, una gran y honda pena que enfurece, que enloquece, entristece... pero lo cierto es que todo cambia. Muchas personas han marcado mi vida, pero pocas se han quedado. Quizá porque las ahuyenté con mi aburrida vida, quizá porque dejé de ser necesario. Al final quedan cicatrices, marcas perfumadas de funestos recuerdos que difuminan mi rostro en el espejo. 

Nostalgia, el olor de hojas secadas en otoño, de la guayaba y el cempasúchil, un violín cantando en su cumpleaños, no en la algarabía de los muertos en la ofrenda. Todo eso ha quedado atrás.  

domingo, 9 de marzo de 2014

Las historias que dejan de ser Historia

El siglo XVI ha sido casi olvidado en nuestros tiempos, recordándose sólo algunos procesos o personajes fugaces que la novela histórica o Hollywood se han encargado de transformar y alejar de la realidad histórica. Así, conocemos figuras tales como Elizabeth Tudor gracias a películas como Shakespeare in love Elizabeth: the Golden Age. O a Caterina de' Medici gracias a la novela de Alexandre Dumas, La Reine Margot.

Las novelas históricas son ejemplares increíbles para volver  a otros tiempos y leer los pensamientos y cavilaciones de los personajes. El problema está cuando el autor le mete tanta mano a la historia y la acomoda como le place que el hecho histórico se vuelve una completa fábula, una leyenda, una ficción demasiado alejada de la realidad. El ejemplo perfecto de esto es el ya citado libro de Dumas, pues en él se muestra a una frívola Caterina de' Medici conspirando contra sus propios hijos, tan despiadada que podía matarlos incluso si con ello podía conservar el poder (o entregárselo a su hijo predilecto, Henri). 

¿El resultado de lo anterior? Una visión desfavorable sobre la reina regente desde 1559 hasta 1589. Es cierto que había quienes la odiaban en su época por ser extranjera y descendiente de banqueros, pero la obra de Dumas y el paso del tiempo le imprimieron un papel diabólico e incluso místico a la madre de la reina Margot, hasta tal punto de considerársele una bruja o una ruina para Francia. 

Finalmente, sólo cuando se abre un libro de historia francesa del siglo XVI nos damos cuenta de las contribuciones y esfuerzos que la Médici llevó a cabo para impedir la secesión del reino o la invasión de fuerzas extranjeras y es ahí cuando toda esta literatura, que puede ser incluso grosera, es puesta en tela de juicio.  Lástima que el grueso de la población prefiere ver películas o literatura chatarra en lugar de leer Historia (sí, con mayúscula para no despreciar a Ferrater Mora).


miércoles, 5 de marzo de 2014

"Yo, la peor de todas"

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, mejor conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, quien ostenta títulos más pomposos como "la Décima Musa" o "el Fénix de América", es también reconocida por todos los mexicanos, los amantes del barroco español (o Siglo de Oro) y seguramente por los escolares hispanohablantes que la han leído en alguna de sus clases de lengua española. Su genio indiscutible ha despertado la admiración de cientos de mujeres que viven y luchan contra un sistema patriarcal y falocrático, aunque a 319 años de su muerte, la leyenda ha remplazado, en el bagaje cultural popular, la verdadera vida de la monja.

Aún recuerdo cuando cursaba tercer año de secundaria y la maestra contaba una historia apasionada sobre una joven y enamorada Juana Inés que se hacía pasar por un hombre para poder tomar clases en la Real y Pontificia Universidad de México. La rolliza muchacha se enamoró de su mejor amigo y cuando ella le mostró sus sentimientos (no sin antes aclararle que en realidad era mujer), el infeliz la delató ante las autoridades por lo que la joven fue expulsada. Lo anterior fue una vergüenza tal para la familia que decidieron enviarla al convento como castigo. Yo, un joven de unos 13 años, creí cada palabra de lo que dijo la profesora e inmediatamente me indigné con lo que sucedió. Poco tiempo después, al leer la biografía de la monja, así como otros libros de historia y los mismos pensamientos plasmados en sus poemas (sobre todo redondillas), me di cuenta del engaño en el que había vivido. Por ello deseo desengañar a quienes afirman que la principal poetisa novohispana (bueno, mexicana) fue a la Universidad.

Para hacer el cuento corto, Juana Inés llegó de Nepantla a la Ciudad de México a vivir con sus tíos, los Mata, quienes la presentaron ante los virreyes marqueses de Mancera. La marquesa, Leonor de Carreto, invitó a la joven a vivir en Palacio sirviendo en su séquito, le pagó clases de latín y de otros temas y por años alimentó el deseo de la joven de ir a la Universidad. Desgraciadamente, Juana Inés creció y se dio cuenta que ese sueño no podía ser por su sexo. Por lo anterior, tomó la intrépida decisión de partir al convento para no abandonar sus libros ni dejar su inteligencia e ingenio en la cama de algún hidalgo hijodealgo (aunque hay quienes dicen que en realidad huyó del matrimonio debido a sus preferencias sexuales). 

¡Pero pobre Juana Inés! Decidió ingresar a la orden de las carmelitas (siendo pagada su dote por los marqueses), pero no aguantó el rigor y la severidad de dicha institución por lo que en pocos meses decidió volver a Palacio. Volvió a ponerse los hábitos pero ahora con la orden de las jerónimas (donde actualmente se encuentra la Universidad del Claustro de Sor Juana), que eran conocidas por ser unas religiosas que vivían en condiciones menos austeras o frugales a comparación de otras congregaciones. 

Leonor de Carreto se convirtió en la mecenas de Juana Inés e incluso motivó la producción literaria de la joven (también dicen que ella deseaba un matrimonio ventajoso para su protegida que no tenía dote y a final de cuentas era criolla, además de que su padre la había abandonado  cuando nació). El lazo entre ambas era tan fuerte que Juana Inés era conocida como la "muy querida por la virreina". Por ello, cuando los marqueses de Mancera dejaron de ser virreyes y se embarcaron a Europa, el golpe fue particularmente duro para la ya monja Juana Inés, pero no tuvo comparación con el que recibió cuando supo que Leonor de Carreto ya no regresó a España pues murió en el camino a Veracruz. 

El resto de la vida de Juana Inés lo pasó en su celda dentro del convento jerónimo. Ahí sostenía tertulias con importantes pensadores de la época y también era visitada por la condesa de Paredes (la que muchos dicen fue su musa, o incluso más, el gran amor de la monja). La mujer gozaba del favor de la Corte y recibía buenos pagos por las obras que le encargaban, a la vez que se dedicaba a escribir lo que su propio intelecto le encargaba. Así, fue la que mejor cultivó la redondilla en el Siglo de Oro (y en la actualidad) con una fluidez increíble en su ritmo y una sagacidad en el metro y la rima. 

Su celda estaba llena de libracos, mapas, planisferios, instrumentos astronómicos y musicales, etc. Quizá Juana Inés pensó que estaría libre para pensar y producir conocimiento, pero finalmente los lobos (como ella misma llamaba a aquellos religiosos a los que no les gustaba ver a una mujer pensar) hicieron que vaciara su aposento del pensamiento  a pesar de su fiera y bien medida defensa en Respuesta a Sor Filotea de la Cruz. Al final de cuentas, Juana Inés vació su celda y después de las críticas y peticiones se dedicó sólo a la poesía sacra. Ésta es la versión más coherente sobre el porqué dejó de producir tantos poemas como lo hacía años atrás. En los últimos años de su vida se dedicó a Dios y a "las labores propias de una esposa de Dios" (como dirían los religiosos de la época), especialmente la administración del convento y la cocina, hasta que en 1695 murió debido a una epidemia desatada en la Ciudad de México.

El sueño de Sor Juana de ir a la Universidad no se cumplió, pero cuán dichosa se sentiría al descubrir la importancia que tiene para nuestra cultura y nuestra lengua, así como la cantidad de libros con poemas suyos que llenan las bibliotecas de México.



Juana Inés en la Corte de los marqueses de Mancera. 














Fuente de la foto: 
http://pensamientofilosoficoenmexico.files.wordpress.com/2009/05/sorjuana-joven.jpg