domingo, 16 de marzo de 2014

Algo más sobre el siglo XVI

En la mayoría de mis entradas anteriores, he hablado de personajes del siglo XVI y de algunos elementos que fueron significativos durante este periodo. En esta entrada deseo hablar de algunos acontecimientos importantes  que definieron a Europa en los años siguientes y que incluso hoy en día son importantes para entender a la región.

El siglo XVI se puede estudiar desde muchas perspectivas: los elementos políticos como las herencias y la configuración de imperios, o las pugnas entre reinos para aumentar sus fronteras; económicos como es el sistema-mundo o economía-mundo (propuestos por F. Braudel o I. Wallerstein), así como los flujos comerciales entre los diferentes reinos, o el mercantilismo; sociales, como la aparición del protestantismo o las migraciones a otros centros urbanos o hacia el Nuevo Mundo. Como internacionalista se deben tomar  en cuenta todos  los elementos descritos anteriormente para poder hacer un análisis integral, esto a pesar de que no existían relaciones internacionales sino relaciones interreinales.

Ahora bien, el análisis puede hacerse también desde una perspectiva meramente histórica o cronológica, pero esto no permite entender la profundidad y complejidad de los fenómenos desarrollados durante este periodo. Sin embargo, para efectos de esta escueta entrada, sólo deseo nombrar brevemente unos cinco procesos (políticos, económicos o sociales) que fueron cruciales durante este periodo.

El primero de ellos, es la expulsión de judíos de Castilla y Aragón en 1492. Si bien, este hecho aconteció en el siglo XV, la Corona española enfrentó graves problemas en las décadas siguientes (sobre todo durante el reinado de Felipe II) pues dicha expulsión significó la partida de capitales y también una fuga forzada de cerebros. Aunque también reforzó el catolicismo en el país.

El segundo elemento responde no a un proceso sino a una serie de procesos donde intervienen los reyes de una primera generación. Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico, Henry VIII de Inglaterra y Gales y François I de Francia fueron los protagonistas del siglo XVI. Enfrentaron guerras entre ellos, Carlos se atrevió a saquear Roma e incluso a capturar al francés tras la derrota de Pavía, y tanto Henry como François, quienes eran una especie de iconos sexuales de la época, se dieron a conocer en toda la Cristiandad por sus supuestos dotes sexuales, su lascivia e incluso rumores de sífilis (enfermedad que en Francia era llamada el mal inglés y en Inglaterra y España, el mal francés).

El tercer elemento, a mi parecer el más importante de este periodo, corresponde a la proclamación de la Reforma de Martin Luther en 1517. Después de ese año, Europa no volvió a ser la misma ¿por qué? porque la fe cristiana era el elemento de unión e identidad. Es más, durante la Edad Media, la región no se llamaba Europa sino sólo La Cristiandad. En el siglo XVI ¿cómo podría existir una Cristiandad cuando había principados protestantes que desconocían al Papa y que además se atrevían a criticarlo o a desafiarlo?

Un cuarto elemento que debe ser nombrado, y que tiene una estrecha relación con el anterior, es el rompimiento de Inglaterra con Roma en 1534. Inglaterra no volvería a ser la misma tras esta decisión de Henry VIII. Desde esa época hasta su muerte en 1547 se vivió una inestabilidad política y social que no se había visto con su padre, Henry VII, ni en los años anteriores a la ruptura con Roma. Cuando Henry murió, el descontento social y los ataques (no necesariamente bélicos) desde el continente marcaron los gobiernos de los siguientes reyes Tudor: Edward, Mary (incluso cuando ella se volvió a Roma entre 1553-1558) y Elizabeth (incluso cuando su reinado ha sido uno de los más largos en la historia de Inglaterra, también se vio afectada por las guerras contra España, el descontento de protestantes puritanos o de cristianos recelosos).

El último elemento que deseo rescatar en esta entrada es el hundimiento de la Armada Invencible en 1588, lo que significó la derrota de los españoles frente a los ingleses. Si bien, usualmente sólo se hace referencia a esa armada, lo cierto es que Felipe II decidió mandar otras tres armadas en los años siguientes, mientras que Elizabeth I hizo lo propio, como el envío de la Contraarmada a Lisboa en 1589, cuyo resultado también fue considerado una derrota. Esto es importante pues evidencia el ocaso del Imperio Español, el cual estaba cerca de la bancarrota hacia la década de 1580. Si bien, dicho imperio finalmente se desmembraría en 1713 por el tratado de Utrecht, lo cierto es que desde finales del siglo XVI debió soportar problemas económicos severos. Algo similar pasó con los ingleses, pues su economía estaba bastante resentida, uno de los factores que llevaron a la Revolución Inglesa del siglo siguiente contra los sucesores de Elizabeth Tudor, los escoceses Stuart.

En entradas siguientes escribiré con mayor detalle eventos de este siglo, pues es una etapa que no ha sido ya del interés de internacionalistas, historiadores y otros estudiantes, a pesar de ser de crucial importancia para entender Europa.



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