El desarrollo de la ciudad de México se puede dividir en cuatro periodos: el primero que abarca desde su fundación (siglo XIV) y hasta el inicio de la conquista; la segunda que abarca desde el siglo XVI y hasta la mitad del siglo XIX; la tercera, la del México independiente y la cuarta, desde inicios del siglo XX a la fecha. Quizá podríamos añadir un quinto periodo cuando deja de ser sólo ciudad y se convierte en megaciudad, la tercera más poblada del planeta.
Lo cierto es que el trazo de la incipiente y aún humeante ciudad refundada por Hernán Cortés era similar al de la ciudad mexica, lo anterior se debía a dos motivos: el primero tiene que ver con el hecho de que no había ni suficientes hombres ni suficientes recursos para construir una nueva ciudad de la noche a la mañana por lo que varias calzadas se conservaron (incluso hasta nuestros días); el segundo es más bien simbólico o político, pues qué mensaje tan claro se daba al construir sobre las tierras conquistadas utilizando las piedras de los palacios de los vencidos o edificando nuevos edificios sobre las ruinas de los mismos.
¿Quién dijo que la arquitectura no es poder? el poder se ejerce también a través de la arquitectura y la planeación urbana. En la segunda etapa del desarrollo de la ciudad de México queda manifestado: Carlos I de España (y V del Sacro Imperio Romano Germánico) publicó a mediados del siglo XVI una cédula real donde se daban instrucciones de cómo debían construirse las ciudades españolas en el Nuevo Mundo. Eso explica las similitudes de los centros históricos de las ciudades coloniales no sólo de México sino también de otros países latinoamericanos. Así, una cuadrícula se convertía en la plaza central flanqueada por la catedral de un lado, Palacio al lado, así como edificios administrativos y comerciales. Pero lo más importante es el hecho de que la ciudad virreinal fue construida, como se ha dicho numerosas veces, por y para los españoles, mientras los indígenas eran mandados a vivir a las afueras de la otrora su ciudad.
La situación actual de desigualdad existente en la ahora megaciudad de México podría ser entonces resultado de la ciudad colonial que no era inclusiva, sino que aislaba a los indígenas. De tal suerte que la marginación es una constante histórica lo que demuestra que ha habido crecimiento urbano mas no desarrollo.