El tiempo no se detiene ni un momento, hay veces en las que anda tan veloz que no nos deja ni siquiera respirar, mientras nos duele el costado y debemos continuar. ¡Es una locura! No sé si será perenne pero a veces muy molesto. ¡Cómo quisiera detener el tiempo para descansar, reflexionar y arreglar lo que tenga que arreglar! No soy tan ambicioso como para desear revertir el tiempo y arreglarlo a mi conveniencia, pero tampoco me quejaría si se pudiera realizar algo así.
Y aquí estoy ahora, sintiéndome derrotado, angustiado porque el tiempo simplemente no se detiene y no me deja pensar con claridad. Aquí estoy ahorra perdiendo mi tiempo sabiendo que ya no lo podré recuperar. ¡Pero qué valiente es el derrochar el tiempo haciendo cosas que simplemente nos lo quitan! Suena irracional perder el tiempo cuando nos dicen que se debe gastar para producir. Suena irracional decir que "malgastamos" nuestro tiempo, cuando éste no es de nadie sino de él mismo y nosotros sólo somos fichas que se van oxidando mientras el tiempo simplemente sigue corriendo.
Tiempo, tiempo, tiempo. Sueno irracional al ser tautológico, al repetirme tanto. Pero el tiempo es tan único (o nuestra lengua tan frugal) que no encuentro un sinónimo para reemplazarlo, quizá porque el tiempo es precisamente eso, irremplazable, irrefutable e irresistente. Suena irrisorio escuchar que alguien domina su tiempo, qué pavada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario