"San Nicolás, deja algo en mi zapato" es un fragmento de un villancico dedicado a Sinterklaas, el Santa Claus neerlandés. Este personaje tiene algunas peculiaridades que dejan ver varios elementos importantes de la historia de los Países Bajos. Es interesante descubrir los simbolismos neerlandeses a pesar de que este personaje está basado en un obispo del siglo IV que vivió en lo que hoy es Turquía.
La fiesta de Sinterklaas se celebra en todos los Países Bajos (es decir, no sólo en los Países Bajos actuales sino también en Bélgica e incluso en algunos lugares de Luxemburgo). Por otra parte, Sinterklaas viene de España, lo cual también es revelador puesto que por muchos años Holanda y las otras provincias que conforman hoy Países Bajos, fueron parte de la Corona española, desde Felipe I (el Hermoso), hasta su nieto, Felipe II, el rey que enfrentó la secesión de las Provincias Unidas en el siglo XVI.
Sinterklaas llega cada año a las costas neerlandesas en un barco de vapor, vestigio de la fuerza naval neerlandesa y de su primera revolución industrial. Aunque cuando toca tierra, monta un caballo blanco llamado Amerigo, con quien surca los cielos para llegar a las casas de los niños y dejarles juguetes. Hasta este punto, la historia parece inofensiva, pero no lo es del todo así; ¿cómo podría un hombre repartir todos los regalos y manejar un barco desde España sin ayuda de nadie más? Bien, pues el Sinterklaas original tenía un ayudante llamado Zwarte Piet (Pedro el Negro), aunque el actual tiene a varios Zwarte Pieten, lo cual refleja el pasado colonial y de esclavitud de negros en los Países Bajos. ¿Cuál es la función de los Zwarte Pieten? Repartir galletitas (pepernoten) a los niños en el camino.
Por si eso fuera poco, a los niños se les dice que si se portan mal, Sinterklaas irá por ellos y los llevará como esclavos a España. Esto es un elemento muy fuerte, pues reafirma el pasado de los Países Bajos como colonia española y ejemplifica el resentimiento que una cultura refleja en sus tradiciones.
A pesar de todo lo anterior, es una de las fiestas más famosas en Países Bajos, celebrada no sólo en Holanda Meridional y Septentrional sino en todas las provincias. Vale la pena ir a mediados de noviembre a este país para presenciar la llegada de Sinterklaas, pero teniendo presente los simbolismos y significados de este personaje en la cultura neerlandesa.
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